Perros de terapia - Pets 4 Good

Perros de terapia

Un perro no solo puede aportarnos compañía y cariño. Este excelente animal, considerado como “el mejor amigo del hombre” es muy versátil y sus capacidades pueden utilizarse en diversas terapias que favorecen y ayudan en la salud emocional y física de las personas.

¿Dónde ayuda un perro de terapia?

Estos perros trabajan junto a los terapeutas, participando en las sesiones impartidas para el tratamiento en residencias de ancianos, colegios, hospitales y centros de pedagogía, a diferencia de los perros de asistencia que acompañan en todo momento a personas con disfunciones físicas o mentales.

¿Cuáles son las particularidades de los perros de terapia?

Ante todo debemos saber que no todos los perros pueden ser perros de terapia. Un perro nervioso, ladrador y territorial difícilmente puede convertirse en un perro de terapia, por lo tanto, hay una serie de particularidades imprescindibles que deben poseer:

  1. Carácter tranquilo, equilibrado y paciente incluso en situaciones de estrés.
  2. Con buen comportamiento social, incluso con desconocidos.
  3. Poco independiente y capaz de desarrollar un vínculo fuerte con su dueño.
  4. Obediente y con gran capacidad para el aprendizaje.
  5. Sin ningún tipo de agresividad.
  6. Con perfecto estado de salud.

¿Cuáles son las razas más comunes en perros de terapia?

Aunque lo importante son las características del perro y no tanto la raza ni el tamaño, sí es cierto que la naturaleza de algunas razas les predisponen a ser unos excelentes perros de terapia. Algunas de estas razas son: Pastor Alemán, Labrador Retriever, Golden Retriever, Galgo, Caniche, Border Collie y Terranova entre otras.

¿En qué puede ayudar un perro de terapia?

Los perros de terapia mejoran la salud de los pacientes y ayudan fundamentalmente en el tratamiento de problemas lingüísticos, dificultad de aprendizaje en niños, ansiedad, depresión, y cualquier otra limitación psicológica, física o social de las personas, desde niños a ancianos.

Algunos de los beneficios que aportan son:

  • Contribuyen a reducir del estrés, la ansiedad y la depresión.
  • Favorecen la estabilidad emocional, la autoestima y la autonomía.
  • Mejoran la capacidad lingüística.
  • Favorecen el aprendizaje.
  • Fomentan la comunicación y el sentido de la responsabilidad.
  • Mejoran la motricidad.

En función de las necesidades del paciente, la terapia puede realizarse de forma individual o grupal y siempre pautada y supervisada por un terapeuta profesional.

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